Impuesto de sucesiones en España para extranjeros: cuánto se paga por comunidad autónoma y cómo optimizarlo

Impuesto de Sucesiones en España

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Pocas preguntas generan tanta ansiedad entre extranjeros con patrimonio en España como esta: ¿cuánto se quedará Hacienda de mi herencia? La fama del impuesto de sucesiones español es terrible, y en parte injusta: la tarifa estatal puede llegar en teoría al 34% (y más allá con los coeficientes multiplicadores), pero la realidad es que la mayoría de las comunidades autónomas han vaciado el impuesto para cónyuges e hijos con bonificaciones del 99% o del 100%, de modo que una misma herencia puede costar 200 euros en Madrid y decenas de miles en Cataluña. El impuesto de sucesiones no es uno: son diecisiete, y saber cuál te toca (y por qué) es la diferencia entre un trámite y un disgusto.

Esta guía explica cómo funciona el impuesto para extranjeros y no residentes: la mecánica del tributo y sus grupos de parentesco, el mapa autonómico real con sus bonificaciones, el giro jurisprudencial que acabó con la discriminación de los no residentes (y que muchos herederos internacionales todavía desconocen), las estrategias legales de optimización que se deciden en vida y los plazos que no conviene dejar correr.

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¿Qué es el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones en España?

El ISD, regulado en la Ley 29/1987, grava lo que cada heredero recibe por herencia o legado (y las donaciones en vida, que comparten ley). Lo paga cada heredero por su porción, no la herencia en bloque, y su cuantía depende de cuatro variables: el valor de lo recibido, el parentesco con el fallecido, el patrimonio previo del heredero y, decisivamente, la normativa territorial aplicable, porque el impuesto está cedido a las comunidades autónomas, que legislan sus propias reducciones y bonificaciones.

El parentesco ordena a los herederos en cuatro grupos que lo condicionan todo: el Grupo I (descendientes menores de 21 años) y el Grupo II (descendientes de 21 o más, cónyuge y ascendientes) concentran casi todos los beneficios fiscales; el Grupo III (hermanos, tíos y sobrinos) ha sido históricamente el gran castigado, aunque varias comunidades están empezando a bonificarlo; y el Grupo IV (primos y personas sin parentesco) tributa a pecho descubierto, con coeficientes que pueden duplicar la cuota.

Para el lector internacional hay una distinción previa que gobierna todo lo demás. Los residentes fiscales en España tributan por obligación personal: pagan el ISD por todo lo que hereden, esté donde esté el patrimonio del fallecido. Los no residentes tributan por obligación real: solo por los bienes y derechos situados en España (el apartamento de la costa, la cuenta bancaria española, las participaciones de la SL). Esa frontera define quién paga, por qué bienes y ante quién.

Diferencias por comunidad autónoma: tabla comparativa

La foto del impuesto para el caso que concentra la inmensa mayoría de las herencias, la transmisión entre cónyuges, padres e hijos (Grupos I y II):

Tratamiento para cónyuge e hijos Comunidades
Bonificación del 100%. Baleares y Cantabria
Bonificación del 99% o superior, sin límite relevante. Madrid, Canarias (99,9%), Murcia, La Rioja, Extremadura, Castilla y León, Aragón y Comunidad Valenciana.
Bonificación del 99% hasta 1 millón de euros por heredero. Andalucía.
Reducción de 1 millón de euros por heredero y tarifa propia reducida. Galicia.
Bonificaciones decrecientes según cuantía (del 100% al 80%). Castilla-La Mancha.
Primeros 300.000 € libres; el exceso, sin bonificación general. Asturias.
Sistema propio decreciente: 99% para el cónyuge, escalas descendentes para hijos según base. Cataluña.
Regímenes forales: exención hasta 400.000 € y 1,5% sobre el exceso (País Vasco); tipos mínimos con primeros 250.000 € libres para el cónyuge (Navarra). País Vasco y Navarra.

Dos lecturas imprescindibles de la tabla. La primera: el heredero no elige territorio. En las herencias de residentes, manda la comunidad donde el fallecido tuvo su residencia habitual durante más tiempo en los últimos cinco años, viva donde viva el heredero. La segunda: las diferencias reales se disparan con el importe. En una herencia de padre a hijo de 200.000 euros, casi toda España sale por importes simbólicos; en una de 800.000, la brecha entre Madrid y Cataluña se mide en decenas de miles de euros. Y una advertencia de método: estas normativas se retocan casi cada año (las bonificaciones del Grupo III son la ola actual: Madrid ya aplica el 50% y la Comunidad Valenciana ha iniciado su calendario para hermanos y sobrinos), así que la cifra fina se verifica siempre contra la norma vigente en la fecha del fallecimiento, que es la que cristaliza el régimen aplicable.

Bonificaciones y reducciones para cónyuge, hijos y ascendientes

Además de las bonificaciones autonómicas en cuota que acabamos de ver, el impuesto se construye con reducciones en la base que conviene conocer porque se acumulan:

  • Reducción por parentesco: la estatal ronda los 16.000 euros para los Grupos I y II (con mejora por cada año que falte al menor de 21 para cumplirlos), y muchas comunidades la elevan drásticamente: los 300.000 euros de Asturias o el millón de Galicia son, técnicamente, esta pieza.
  • Vivienda habitual del fallecido: reducción del 95% de su valor (mejorada por varias comunidades hasta el 99% o con límites más altos) para cónyuge, ascendientes y descendientes, condicionada a mantener la vivienda durante el plazo que fije la norma aplicable.
  • Empresa familiar: reducción del 95% (99% en varias comunidades) del valor de la empresa individual, negocio profesional o participaciones a las que resulte aplicable el régimen, con requisitos de ejercicio de funciones de dirección y mantenimiento posterior. Es la pieza que permite que un grupo empresarial cambie de generación sin descapitalizarse.
  • Seguros de vida: reducción estatal específica para las cantidades percibidas por cónyuge, ascendientes y descendientes, mejorada territorialmente.

El orden de aplicación importa: primero las reducciones dibujan la base liquidable, sobre ella se aplica la tarifa progresiva y el coeficiente por parentesco y patrimonio previo, y solo al final la bonificación autonómica recorta la cuota. Por eso una misma bonificación del 99% puede significar cosas muy distintas según qué reducciones hayan operado antes.

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No residentes y el impuesto de sucesiones: qué dice la sentencia del TJUE

Aquí está el capítulo que todo heredero internacional debe conocer, porque durante años España mantuvo un sistema abiertamente discriminatorio: los no residentes tributaban por la normativa estatal pura, sin acceso a las bonificaciones autonómicas, de modo que dos hermanos que heredaban lo mismo podían pagar cantidades radicalmente distintas según dónde vivieran. El Tribunal de Justicia de la UE lo declaró contrario a la libre circulación de capitales en su sentencia de 3 de septiembre de 2014 (asunto C-127/12), obligando a España a reformar la ley para los residentes en la UE y el EEE. El Tribunal Supremo remató la faena en 2018 extendiendo la doctrina a los residentes de terceros países, y la Ley 11/2021 consolidó definitivamente en el texto legal lo que ya era doctrina pacífica.

El resultado vigente: todos los no residentes, sean de la UE o de cualquier otro país, tienen derecho a aplicar la normativa de la comunidad autónoma con la que la herencia presente la conexión que marca la ley. Las reglas de conexión esenciales: si el fallecido residía en España, la normativa de su comunidad; si el fallecido no era residente pero deja bienes en España, la de la comunidad donde se encuentre el mayor valor de esos bienes. La gestión, eso sí, no se hace ante la hacienda autonómica sino ante la Oficina Nacional de Gestión Tributaria de la AEAT en Madrid, que liquida aplicando la normativa autonómica que corresponda. En la práctica, el caso típico que atendemos (heredero extranjero no residente que recibe el inmueble español de sus padres, también no residentes) tributa hoy con las bonificaciones de la comunidad donde está el inmueble, un escenario radicalmente mejor que el de hace una década y que conecta con las obligaciones que ya explicamos en la guía sobre comprar una propiedad en España: lo que se compra, algún día se hereda.

Estrategias legales de optimización antes del fallecimiento

El impuesto de sucesiones se optimiza en vida; después solo se liquida. Las palancas legales que revisamos en cualquier planificación seria:

  • Testamento español para los bienes en España: no reduce el impuesto por sí mismo, pero evita meses de trámites internacionales y costes de validación de documentos extranjeros. Cómo otorgarlo, en nuestra guía sobre cómo hacer un testamento en España.
  • Elección de la ley sucesoria: el Reglamento europeo de sucesiones permite al extranjero elegir en testamento que su herencia se rija por su ley nacional en lugar de la ley de su residencia habitual. Para nacionales de sistemas con libertad de testar, esa cláusula de una línea esquiva las legítimas españolas, cuyo funcionamiento explicamos al detallar cómo calcular la legítima de una herencia.
  • Donaciones en vida planificadas: muchas comunidades bonifican también las donaciones a hijos y cónyuge al 99%, lo que permite anticipar transmisiones con coste mínimo. Requiere hacerlo bien: documento público, justificación del origen de los fondos cuando la norma lo exige y atención al IRPF del donante, porque la donación de bienes revalorizados aflora su ganancia patrimonial.
  • Estructurar el patrimonio empresarial para que las participaciones cumplan los requisitos de la reducción de empresa familiar, la mayor palanca cuantitativa del sistema.
  • Usufructo y nuda propiedad: transmitir la nuda propiedad reservándose el usufructo fracciona la carga fiscal y mantiene el control y las rentas en el transmitente.
  • Seguros de vida bien designados, que añaden su reducción propia y liquidez inmediata para pagar el propio impuesto sin malvender activos.
  • La residencia del causante como variable consciente: quien reparte su vida entre territorios debe saber que sus últimos cinco años deciden la normativa de toda su sucesión.

La advertencia de siempre: estas piezas interactúan entre sí y con la fiscalidad del país de origen del heredero, y España solo tiene convenios específicos de sucesiones con un puñado de países, así que la doble imposición se gestiona con las deducciones internas y con orden documental. La combinación óptima es un traje a medida, no una receta.

Plazo para presentar la declaración de sucesiones

El calendario es estricto y empieza a correr el día del fallecimiento: 6 meses para autoliquidar (modelo 650), con posibilidad de solicitar una prórroga de otros 6 meses si se pide dentro de los cinco primeros, con intereses de demora. Presentar tarde sin prórroga añade recargos crecientes según el retraso. Y hay una consecuencia práctica que sorprende a los herederos internacionales: hasta que el impuesto no está liquidado, los bancos no liberan las cuentas del fallecido ni el Registro inscribe los inmuebles a nombre de los herederos. El impuesto no es el final del papeleo: es la llave de todo lo demás. Para no residentes, el expediente se presenta ante la Oficina Nacional de Gestión Tributaria con la documentación del fallecimiento traducida y apostillada cuando procede, los certificados españoles (últimas voluntades, seguros) y la valoración de los bienes.

El impuesto de sucesiones español es, bien mirado, un impuesto de geografía y de calendario: dónde residió el fallecido, dónde están los bienes, qué normativa cristaliza en la fecha del fallecimiento y qué se planificó antes. Para el extranjero con patrimonio o familia en España, la diferencia entre una sucesión cara y una casi gratuita rara vez está en trucos: está en conocer el mapa, elegir la ley sucesoria correcta en el testamento, usar las reducciones que ya existen y liquidar en plazo ante el órgano competente.

En ILLAY Legal gestionamos herencias con componente internacional de forma 100% online: planificación sucesoria en vida, testamentos con elección de ley, liquidación del impuesto ante la AEAT o la comunidad competente a través de nuestro servicio de declaraciones de impuestos personales en España y diseño patrimonial completo con nuestro servicio de planificación fiscal. Cuéntanos tu situación familiar y patrimonial y te diremos exactamente cuánto pagaría hoy tu herencia y cuánto podría pagar con una planificación bien hecha.

Preguntas frecuentes sobre impuesto de sucesiones en España para extranjeros

Vivo en España y voy a heredar de un familiar en mi país de origen: ¿pago aquí?

Sí. Como residente fiscal en España tributas por obligación personal: el ISD grava todo lo que heredes en cualquier parte del mundo, aunque los bienes y el fallecido estén fuera de España. Para evitar pagar dos veces, la ley española permite deducir el impuesto sucesorio satisfecho en el extranjero por esos bienes, con límites, y solo existen convenios específicos de sucesiones con Francia, Grecia y Suecia. La normativa aplicable será la de tu comunidad de residencia, así que un heredero residente en Madrid o Andalucía puede recibir una herencia internacional con coste mínimo, mientras que el mismo caso en otra comunidad merece cálculo previo.

¿Puedo renunciar a una herencia en España para no pagar el impuesto?

Sí, mediante renuncia pura, simple y gratuita ante notario: el renunciante no adquiere nada y no tributa, y la herencia pasa a quien corresponda según el testamento o la ley (que tributará según su propio parentesco con el fallecido). Cuidado con la variante trampa: renunciar a favor de una persona concreta no es renunciar, es aceptar y donar, y genera dos impuestos. La renuncia es también la salida racional en herencias con más deudas que bienes, junto con la aceptación a beneficio de inventario, que limita la responsabilidad a lo heredado.

¿Necesito NIE para heredar en España?

Sí. Todo heredero extranjero necesita un NIE para liquidar el impuesto, y sin liquidación no hay acceso a cuentas ni inscripción de inmuebles. Puede obtenerse desde el extranjero a través del consulado o mediante representante en España con poder notarial, que es como gestionamos habitualmente las herencias de no residentes: poder, NIE, liquidación e inscripciones sin que el heredero tenga que desplazarse.

¿Además de sucesiones se paga algo más al heredar un inmueble?

Sí, la plusvalía municipal (el impuesto local sobre el incremento del valor del suelo), que se liquida en el ayuntamiento donde está el inmueble en el mismo plazo de 6 meses prorrogables. Su importe depende del municipio, los años de tenencia y el incremento real del valor, y tras la reforma del tributo puede evitarse acreditando que no hubo ganancia. A partir de ahí, mantener el inmueble genera las obligaciones anuales del propietario no residente (IBI y la imputación de rentas o la tributación del alquiler), el paquete que repasamos en la guía sobre los impuestos españoles para extranjeros.

¿Vale en España un testamento hecho en mi país?

Como regla, sí: España reconoce los testamentos válidamente otorgados conforme a la ley del lugar, y el certificado sucesorio europeo facilita además la circulación de herencias dentro de la UE. El problema no es la validez, es la operativa: traducir, apostillar y acreditar un título sucesorio extranjero ante notarios, bancos y registros españoles añade meses y costes a la sucesión. Por eso la práctica recomendada para quien tiene bienes en España es el doble testamento coordinado: uno en el país de origen para el patrimonio de allí y uno español, con elección de ley si conviene, para los bienes de aquí. Dos documentos baratos que se convierten, llegado el día, en la diferencia entre semanas y años.

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